jueves, 26 de febrero de 2015

Lamento haber visto Zohan: Licencia Para Peinar

Bolgor analiza
Horterada de nivel experto.

Zohan: Licencia Para Peinar es una comedia que no tiene ni puta gracia protagonizada por Adam Sandler y dirigida en 2008 por un tal Dennis Dugan con guión (o algo parecido) escrito por tres personas, una de ellas el propio Sandler. Parece mentira que tres cerebros trabajando juntos no consiguieran crear nada mejor que esto.

Porque, vayamos con la verdad por delante: todas las películas de Adam Sandler son una mierda. Quiero decir, *ejem*, "producciones de baja calidad", que aunque suena algo mejor significa más o menos lo mismo: que son una porquería como una catedral de grandes.

"no tiene ni puta gracia"

Zohan no es una excepción y decepciona de una forma tan predecible y estúpida que ella sola se reservó un sitio para ser analizada en este blog. Si no te gusta leer, puedes pasar al final del artículo para comprobar la calificación global.
Zohan antes de destruirte.

Hubo un tiempo en que este hombre se ganaba la vida honradamente haciéndonos reír con un mínimo de clase con obras como "Little Nicky" o "50 Primeras Citas"... Pero este cómico es tan irritante y se esfuerza tan poco (me canso solo con verlo dos minutos) que ya solo le sale mierda, en parte porque muchas veces es él quien colabora en el guión y tienes que ser un auténtico genio para hacer dos cosas bien al mismo tiempo. Y no es el caso.
Si conoces tus limitaciones como ser humano, debes entender que o bien te centras en dar vida a un personaje o te pasas a guionizar. O, al menos, tomas clases de interpretación.

Personalmente, prefiero a Ben Stiller o a Kevin James, a pesar de sus defectos.

"¿No se ha dado cuenta todavía este actor de que una comedia sin gracia es un producto destinado al fracaso?"

El colmo de la inmundicia llegó en 2011 con "Jack y su Gemela", una de las peores películas en la historia registrada de la humanidad. Es tan mala que aún hoy miles de espectadores se despiertan empapados en sudor tras padecer horripilantes pesadillas debido al visionado de esta deficiente anomalía que en base a sus características puede ser considerada como película.

Al Zohan le estropean las vacaciones para mandarlo a otra misión.
Pero olvidemos, de momento, estos otros crímenes contra la humanidad del insoportable Adam Sandler y centrémonos en la nauseabunda Zohan: Licencia Para Peinar, donde existen más que suficientes razones para satisfacer hasta al más despiadado detractor del humorista norteamericano.

Nuestro odiado protagonista es El Zohan, un comando de acción anti-terrorista pobremente encarnado por Adam Sandler. Este mercenario, soldado o lo que sea es el tío más duro, implacable, infalible, indestructible, rápido, letal e inteligente del Universo, pudiendo acabar él solito con todo un ejército de todas las maneras imaginables o de desmontar una granada en tres segundos utilizando solo su lengua. Parece que esté empeñado en hacerle la competencia a Vin Diesel, Chuck Norris y Mister T, los tres juntos. A pesar de sus sobrehumanas habilidades en el combate, es también un hombre piadoso y bueno que no duda en proteger a los inocentes. Hay quien lo tiene todo.
Avanzado el metraje adoptará un estilo hortera que le hará parecer un proxeneta marica de los '80.
El Zohan ligando con una anciana. Notable su pinta de chulo ochentero.
John Turturro trata aquí de interpretar a un terrorista enemistado con Zohan a quien llaman El Fantasma, como especie de némesis mortal del protagonista. Y esto hace que me pregunte cuánto cobró este actor por participar en este símil de película. Cuánto cobró por perder el decoro en las patéticas escenas de este bodrio innombrable, cuál es el precio de su dignidad, perdida ya para siempre en los planos donde nos muestra el peor papel de su vida con frases ridículas y una actuación propia de un aficionado histriónico. ¿Cuál es el precio de tu alma, John Turturro?
John Turturro demostrando cómo caer lo más bajo posible como actor.
El trío de protagonistas queda completo con la chica, una Emmanuelle Chriqui no demasiado entusiasmada con su papel pero en una actuación correcta, además de que su exótica a la vez que sencilla belleza es lo único que puede destacarse como virtud dentro de este bodrio. Debido a su aspecto racialmente poco definido es ideal para interpretar a una árabe, judía, checa, marroquí, india o lo que sea, mientras le paguen. Eso es versatilidad.
Hace de Dalia, una palestina dueña de un salón de belleza en crisis que dará trabajo a Zohan.
Emmanuelle Chriqui estando buena frente a la cámara.

"¿Cuál es el precio de tu alma, John Turturro?"

La mayoría de chistes y situaciones supuestamente cómicas están relacionadas con penes, actos sexuales, olor a pies, pedos, excremento humano, posiciones impropias, apología del masoquismo, etc. y se apoyan sin disimulo en estereotipos homosexuales y racistas. Aunque el eje central de toda esta parafernalia satírica es sin duda la burla descarada y poco inspirada hacia el terrorismo y el conflicto palestino-israelí (o lo que sea que trataban de explicar), donde queda patente la debilidad de un guión tan enclenque que se cae con un soplido (y no del Zohan precisamente).
¿No se ha dado cuenta todavía este actor de que una comedia sin gracia es un producto destinado al fracaso? Sería como, no sé, una película de terror que no asusta, una aventura que no entretiene o una comedia romántica sin Meg Ryan.

El Zohan trabajando ahogando a una vieja.
Maltratando a otra anciana.










La cima del mal gusto es acariciada por Adam Sandler al mostrarnos escenas de sexo de variada clase con mujeres maduras o directamente ancianas, que aunque no se vean, se oyen de forma explícita y resultan repugnantes en cualquiera de sus formas. Rebajan la poca calidad del filme a un nivel tan bajo que es solo conocido por unos pocos mortales desafortunados, aquellos que conocen lo que se extiende más allá de la frontera de la mediocridad y han podido volver para contarlo. Un lugar tan sombrío y vulgar (hasta para mis estándares) que ni el propio e intrépido capitán Kirk con toda su Enterprise se atrevería a visitar. Ese lugar se llama Zohan.

Tardarás en borrar esta imagen de tu mente.
La supuesta relación amorosa entre Zohan y la chica, la triste historia del taxista y su cabra o los juegos de palabras que tan mal quedan en español solamente sirven para prolongar un ritmo agonizante e insufrible repleto de escenas que podría haber rodado un niño de 8 años con un presupuesto de cuatro duros.

Parece que dice: "me metió el dedo por el culo".
El clímax final de la película llega con un enfrentamiento entre unos racistas intolerantes más tontos que una piedra y Zohan, quien ahora es más invencible (si se me permite la hipérbole) que antes, al haberse aliado con El Fantasma, a quien ha perdonado y ofrecido su amistad para poder juntos derrotar al mal. No merece la pena describir la inmensa e insondable cutrez en que termina el asunto, con los actores rebozándose en el ridículo más lamentable mientras se limpian el culo con lo que queda de su dignidad artística.

"un ritmo agonizante e insufrible"

Para terminar de arreglar este despropósito, sale la ¿cantante? Mariah Carey haciendo de sí misma, en una serie de planos que no sé muy bien cómo clasificar. La deshonra ya no es motivo de vergüenza en Estados Unidos.

Yo no se la recomendaría a nadie, independientemente de su edad.

Por todos estos explícitos y trascendentes motivos (si no has leído el análisis completo, te lo resumo: Zohan: Licencia Para Peinar es una inmunda basura como el vómito de un troll) me doy el placer de otorgar a esta ignominiosa producción una puntuación de cuatro inodoros, que no llegan a cinco por bien poco:


Bolgómetro: = Irritación intestinal ulcerosa... ¡crónica!

En definitiva, un producto prescindible que no tardarás en olvidar, si tienes suerte.

* Ficha en IMDB.
* Ficha en FilmAffinity.
* Artículo en "Blog de Cine".

* Contenido Adicional *
Y como bien merecido premio a vuestra resistencia y ayudaros a recuperar el bienestar mental, os pongo otra foto de la Chriqui:
Esta mujer es lo único atractivo de esta película.

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